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jueves, 7 de diciembre de 2017

Olvidemos


Olvidemos
Que algún día nos conocimos
La cerveza que bebimos
Los paseos en la alameda
Caminata en la robleda
Largas horas platicando
Amaneceres besando
Olvidémonos amando

Olvidemos,
Que en tu casa está mi abrigo,
En la mía el piercing de tu ombligo,
Los diez pasos a la puerta,
Tu ensalada en la nevera,
En mi sala tus pantuflas,
La cafetera que no enchufas,
Que dejas siempre taza a medias.

Olvidemos,
Despertarnos con un beso,
Ese aroma siempre preso,
Delicioso de tu espalda,
Tu cabello hecho guirnalda,
Sobre el lecho y las almohadas,
Donde dormías con las hadas,
A tus sueños confinadas.

Olvidemos,
Lo que olvidan los olivos,
Las estrellas son testigos,
Tu partida en mi arrogancia,
Gracias a mi intolerancia,
Ha exprimido la paciente,
Desnudez de ser clemente.

Sanaremos...
Si olvidamos mutuamente.

Que más da

Que más da


Qué más da si no me miras,
Yo te admiro si respiras,
No hay momento que me cedas,
Tu reposo es entre telas.

Puede verte suspirando,
Incluso a veces sollozando,
Pierdes dimensión de vez en cuando,
A veces, voy tus manos arrullando.

No me importa si te miras como ausente,
Mientras en cuerpo te tenga presente,
Que mas da si así eres complaciente,
Cuerpo tibio, quizás alma o quizás mente.

Cuéntame, cuéntame algo…

Cuéntame, cuéntame algo…

Anda, cuéntame algo, deja pasar el tiempo sobre nosotros mientras el café nos envuelve y nos respira, nos perfuma y nos transpira. Déjame perderme en tus ojos mientras hablas, para usar la excusa de escucharte atentamente, como si flotar extasiado en el limbo de tu exquisita esencia no fuera suficiente, el tiempo agranda tu presencia deteniéndose en tus carnosos labios que incesantes, sin tregua y sin cambios, bailan arrullantes sobre las comisuras de tus mejillas, fieras guardianes de un dulce beso que robado, quizás pueda ahí aparecer.

Anda, pues, no te detengas, que el café se enfría, luego el camarero lo entibia. La calle hace barullo, los demás son solo murmullo, tu voz la escucho en un susurro. Corro, brinco y lloro internamente, al escuchar tu voz tan inquietante, como quien tiene el sol delante, deseando no dejar de verlo, aunque los ojos va perdiendo. Feliz de saber que las tinieblas de la noche van desapareciendo y todo por ir a tu boca siguiendo.

Vamos, ya, cuéntame todo, comienza por el principio lejano, que hace del final un inicio y del inicio un algo más. Total que lo demás, perdió sentido y a mi juicio, se fueron yendo en precipicio, como luz por un resquicio, mi calma de tenerte en paz y en alma. Me resuelven tus miradas, me dan pistas y sospechas, toda una verdad a medias, nunca se a ciencia cierta, si lo que en verdad sientes por mí, es pena.

Anda, cuéntame algo más, déjame pasar el tiempo viendo el danzar de tus labios mientras me paso la vida, en tus ojos divagando.

¿Y si pudiera....?

¿Y si pudiera....?

¿Y si pudiera ver tus labios muy temprano?
Los besaría mientras no sigues despierta

¿Y si pudiera ver la luz sobre tu rostro?
Me encantaría adormecerme en el reflejo

¿Y si pudiera ver tus labios cuando me hablas?
Los besaría acallando tus palabras

¿Y si pudiera ser la luz en tu mirada?
Me sentiría extasiado por tu trampa

¿Y si pudiera estar en tus ojos atrapado?
Me soltaría en llanto de saber que me estás mirando

¿Y si pudiera oír tu voz en mi presencia?
Acallaría mis pesares para oírte con vehemencia

¿Y si pudiera amarte alguno como yo tanto te he amado?
Sería yo mismo porque amarte así nadie a logrado

¿Y si pudiera ser cobija de tus sueños?
Me absorbería la noche entera contemplando tu descanso

¿Y si pudiera ser el dueño de tus rizos?
Me perdería en todos ellos como un bálsamo infinito

¿Y si pudiera amarte cerca como te he amado de lejos?
Perdonarías bonita, mi atrevimiento, ¿de robarte sólo un beso?

Un idiota

Un idiota





Me sentí todo un idiota,
Sin saber porque razón,
Si no tienes corazón,
Para quien de ti se ocupa.

Sentí la necesidad,
De gritar "te necesito",
Cuando ni eres requisito,
Para mi felicidad.

Corriendo oscuros infortunios,
Amanecí con sol nublado,
Nunca bien complementado,
Por no haber en ti refugios.

Pareciera que carezco,
De total intensidad,
Me sobrepasa tu vanidad,
Y me convierte en peón tuyo.

Hoy me siento un gran idiota,
Pero por suerte bien lejos huyo,
Me tratabas como a un cuyo,
Y ahora vuelo cual gaviota.

Tu lo sabes, yo te amo,
pero un idiota no he de ser,
Pues ya no voy a padecer,
De tí un solo gramo de reclamo.

Mantra






Es una pena que no exista la gente malvada,
Tan solo son gente que ha sido abandonada;
Es una desgracia que no exista la gente perversa,
Tan sólo son gente rebelde de una infancia dispersa;
Es una tragedia que no exista gente desalmada,
Tan sólo han sufrido adolescencia desamparada;
Es una fortuna tomar un respiro
Y entender que es mi culpa caer en desatino
Y a la pequeña gente abandonada, dispersa y desamparada.
He de resguardar hasta del aire exhalar la última bocanada.

A mi lado


A veces me siento angustiado,
Últimamente he sentido
Que la muerte está a mi lado,
No hay modo sublime
De decirle largo.

Avasalladora avanza,
Por cualesquiera espacio,
Entrando por una rendija,
Doblega, mata, asesina
Y se aleja despacio.

No muestra su rostro,
Nunca es necesario,
Nadie quiere verla,
Nadie quisiera un día
Ser el afortunado.

La muerte no acecha,
No lo necesita,
Tan solo hace espera,
Y tú muy confiado
La invitas a tu esfera.

Se acerca limosnera,
De un poco de apoyo,
Nunca te das cuenta
De que estas en un embrollo,
No saldrá de tu vida,
Hasta verte en el hoyo.

Preciosa la vida,
Le causa ternura,
La muerte la acaricia,
Con mano huesuda,
Y la hoz tan filosa,
Que el aliento seca.

Tu mirada vacía,
Muy apenas la alimenta,
No puede saciarse,
Con tan poca prenda,
Por eso la muerte,
De tres en tres se merienda.

Envidia lo vivo,
Le parece encanto,
Sobre todo especialmente,
Cuando quema todo aquello,
Que toca su mano.

La pobre no entiende,
Que en mil primaveras,
No haya pasado el frío,
De su noche y tinieblas.

No hay sol que caliente,
En la eterna espera,
Es dueña del silencio,
Del sonido mudo,
De la calavera.

Le rinden honores,
Le dan pleitesía,
Soñando los vivos,
Que les perdone un día.

Pero es envidiosa, mañosa
Y muy lujuriosa,
A los vivos les roba
La esencia carnosa,
Para deleitarse
Sin satisfacer la cosa.

Les roba los brillos
A los ojos negros,
Para devolver a los cielos
Como luceros.

El sudor les quita,
A los de carne errante,
Para devolver al agua,
Su chispa vibrante.

Le absorbe el aliento,
A los voces tristes,
Para regresarle al viento,
Sus tornados grises

Les quita a los suicidas tontos,
Sus pobres pensamientos,
Para darle a los gusanos,
Algo de alimento.

Mas algo no dicen,
De la vieja solitaria,
Los cuenta cuentos no cuentan,
Que de la vida plena,
Siempre ha sido hermana.

La observa creciendo,
Sin que la interrumpan,
Andando y viniendo,
Los pies se acostumbran.

A nadie permite,
Hacerle jugadas,
La vida plena le divierte,
Con nuevas puntadas.

Y cuando bien amada,
La vida va cansada...
Muy agradecida,
Regresa con su hermana,
En ella se refugia,
Pues se sabe cuidada.

Por ello me angustia
tenerla a mi lado,
No he aprendido lo suficiente
Para ser afortunado.

El tiempo me gana,
Y sé que debo enmendarlo,
Antes de que me destruya
Por no haber amado.